
Todo mi aliento, todas mis esfuerzas lamentablemente se terminaron, si no ocurrió por algo natural no voy a seguir creando lo que Dios no quiere diseñar, tal vez no somos el uno para el otro, Dios tiene otro destino y nuestros caminos no se cruzan. Puse todo de mi parte, cambié toda mi esencia, puse el mundo a tus pies y tú como buen ser humano me diste la espalda y el universo ya no era igual... se llenaron mis ojos de lágrimas y quise correr, esconder mi cara de la tuya, no quiero verte nunca más, ya me has echo daño, y de verdad está doliendo mucho. Tengo que abandonar esto...
No... no.. no!!! ¡¿qué estoy haciendo?! nada me va a derrotar, ni siquiera tu mismo, mi esperanza y mi fe mueve montañas, no desistiré ante pequeñas palabras que salieron como cuchillas de tu boca, me apuñalaron 99 veces dejandome sin respiración y sin nada, no te dejaré, aunque esté todo perdido, a lo lejos veo la luz al final de mi camino y puedo ver que he sido yo la que construí este camino y no me devolveré para comenzarlo en otra dirección, seguiré adelante con destino a mi felicidad, con dolor, pena, tristeza te seguiré queriendo...
Las lágrimas que brotan de mi son lamentos que de a poco recorren mi cuerpo, acariciándome, te quiero querer, y de verdad te quiero, te deseo aqui conmigo, te quiero contar mis sueños a tu oído, quiero que seamos únicos en el mundo, pero si no es así... mátame... mátame por dentro, y pudre mis sentimientos, porque tu fuiste el que me volvió a la vida.
Ingrato... ¿Qué has echo conmigo?




No hay comentarios:
Publicar un comentario